Blas me llevó a una heladería tranqulita de la zona que él conocía.
-Blas, ¿David me ama?
-Conozco a David como un hermano. Y, sí, te ama más que a nadie en este mundo.
Y tengo que decirte algo, Noah, eres tú pequeña. Él te puso ese apodo para cuando estabas cerca y él quería decir algo de ti sin que te enteraras.
-¿En serio?
Blas asintió sonriendo y comiéndose su helado de fresa que acababa de llegar.
Yo seguñi comiendo el que había pedido de vainilla.
-¿Y que estan haciendo los chicos con él?
-¿Los chicos? JAJAJAJAJA. Poniendo a David en vereda, para que no cometa otra vez el mismo error.
Más tarde, me voy a casa y me encuentro a David en el sofá.
-Te debo una disculpa
-¿A mí? Princesa, el que te debe una soy yo.
Le abrazo.
-Te quiero. Siento ser tan celosa
-No, me gusta jajaja
-Idiota
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