I’m so late, and I can’t believe, it’s another
night on the run…
Aún dormida, respondo al
móvil
*Llamada telefónica*
-¿Si?
-¿Hablo con la señorita
Laura?- pregunta al otro lado una voz masculina.
-Sí, soy yo. ¿En qué
puedo ayudarle?
-Soy Magí Torras, estoy
leyendo tu currículum y me gustaría conocerte en persona. ¿Te va bien en una
hora?- me explica rápidamente.
-Claro, ¿dónde tengo que
estar?- pregunto con el bolígrafo en la mano, lista para apuntar la dirección.
-En unos cuarenta y cinco
minutos te pasaran a buscar. Hasta luego.- Y sin darme tiempo a responder, me cuelga.
Rápidamente me ducho, y
con la toalla puesta, me paro delante del armario.
Sin saber que ponerme,
llamo a mi madre.
-¿Lau?
-Mamá, tengo un dilema.
¿Tienes tiempo?
-Sí, acabo de salir de la
reunión. ¿Qué sucede, tengo que volver a España?
-No, no; si es bueno.
Acaba de llamarme Magí, el manager de Auryn, entre otros,… y me ha dicho que
está interesado para que trabaje junto a él.
-Eso es fantástico,
cariño.
-Y me ha citado en media
hora y no sé que ponerme. ¿Cómo debo ir?
-Cielo, ponte los
tejanos, tus Nike y brilla. También la cazadora negra y una de esas camisetas tuyas
ajustadas. Que vean desde un principio quien eres. Suerte.- Y dicho eso, me
cuelga.
Directamente, cojo una
básica roja, mis tejanos y me pongo las Nike. Mientras me maquillo, caigo en la
cuenta de que voy como David, pero en chica.
Me estoy poniendo la
cazadora cuando de repente, suena el timbre.
Bajo corriendo y abro; un
chófer con su elegante uniforme está delante de mi puerta.
-¿Es usted la señorita
Laura?
-Sí, soy yo.
-El señor Torras me ha
enviado a buscarla. ¿Vamos?
-Sí, claro.
Cierro la puerta de la
casa y le sigo hasta… ¿el Auryncar?
Cortésmente, me abre la
puerta y yo me siento sin rechistar.
En efecto, es el coche de
los chicos.
A las nueve en punto,
llegamos al estudio de grabación, y otra vez, el chófer me abre la puerta.
-La esperan allí dentro.
Hasta otra.- Y diciendo eso, me deja sola.
Respiro hondo y llamo a
la puerta.
Me abre el mismo Magí,
con una sonrisa.
-Tú debes de ser Laura-
comenta tendiéndome la mano.
-En efecto- afirmo
mientras nos damos un suave apretón de manos.
–Pasa, pasa….
Entro, y Magí me hace
sentarme en un sofá, justo delante de una mesa pequeña de cristal.
-¿Quieres tomar algo? ¿Un
café, zumo,…?- me pregunta cortésmente.
-No, gracias. Acabo de
desayunar- le respondo con una sonrisa.
-De acuerdo.
Magí se sienta en el sofá
que hay al otro lado de la mesita y me mira seriamente.
-Bueno, Laura, te tengo
que hacer unas preguntas; cortesía de la casa- añade riéndose.
-Vale, adelante. Pregunta
lo que quieras- le digo mientras intento relajarme.
-¿Tienes algún problema
en viajar con nosotros?
-¿Viajar? No creo, mañana
cumplo los dieciocho; así que no tengo ningún problema… mientras no sea
conducir que aún no he llegado a sacármelo- admito con una sonrisa.
-Bien, entonces,
contratada. Al menos eso creo, hay ciertas personillas que se tienen que leer
tu currículum y ver si ellos te aceptan. No creo que tarden en venir.
-Está bien.
-Supongo que te
aceptarán, ya que eres la mejor de las fotógrafas que se ha presentado pero
tienen que ver que no seas una gritona… o una Loquis como dice uno de ellos.
-Me estás hablando de
Auryn, ¿no?- pregunto alucinando.
-Sí, represento a más
gente, pero en este caso son ellos los que buscan a una fotógrafa. Pero dime
que no eres una de “esas”- me dramatiza haciendo las comillas con las manos.
-No, me encanta el grupo en
general pero no estoy tan loca- contesto a carcajadas.
-¿Eres pastelita?-
pregunta interesado
-Ammm… sí; ¿Cómo lo
sabes?- le pregunto curiosa e interesada para saber cómo se ha dado cuenta
-Por tu camiseta- me dice
señalándome
Instantáneamente, bajo la
cabeza y en vez de ser una básica roja como pensaba, era la camiseta que llevé
en uno de sus conciertos, en la que estaba escrito en letras grandes: PASTELITA
4 EVER! ;D y encima, brillaba en la oscuridad en un tono amarillo, aunque fuera
toda roja.
-Oops, pensé que llevaba
otra. Lo siento
-No hace falta que te
disculpes, no creo que a ellos les moleste- me dice con una dulce sonrisa a la
que yo respondo sin ni siquiera darme cuenta.
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