Habría pasado una media
hora aproximadamente, cuando de repente, llamaron a la puerta enérgicamente.
-Pasad, sabes que no hace
falta que llames Blas- dice cuando veo que unos ojos verdes se asoman por la
puerta.
-Magí, nos podrías haber
dicho que estabas “ocupado”- dice Carlos simulando las comillas con los dedos y
una sonrisa de niño travieso.
-Carlos, veo que eres
igual que como me imaginé. Suponiendo cosas que no son, ¿eh, Loquis?- le
pregunto con las cejas levantadas, divertida.
-Magí, dime que una fan
incondicional no será la fotógrafa… porque en el Whatsapp ponías que no nos
conocía- le retó Álvaro con una mirada matona a su manager.
-Chicos, calmaos; sí, en
efecto, es una fan… ¿pero ha gritado o se os ha tirado encima en estos cinco
minutos que lleváis aquí? – les hace ver Magí
-Espera, tú eres la chica
que estaba en primera fila en el concierto de Barcelona… ¿no?- pregunta David
con una de sus sonrisas, mi perdición.
Notaba que me estaba
ruborizando, así que cerré un momento los ojos; y cuando los volví a abrir, los
chicos ya estaban sentados y yo mucho más calmada.
-Sí, era yo. ¿Cómo lo
sabes? Espera, lo dices por la camiseta ¿no?- pregunto tranquilamente; entonces
me percato de que tengo a David y a Carlos al lado, Álvaro y Blas con Magí y
Dani repantingado en un cómodo sillón.
-Sí, por la camiseta y tu
mirada- admite Pastelito.
-Lo siento, no quise
incomodarte… aunque habiendo tantas chicas allí podías haber mirado hacia otro
lado.
-No, solo es que tu
mirada… me daba calma y seguridad… todos nos dimos cuenta de eso. Estuvimos
hablando de esa chica misteriosa durante días- admite riéndose.
-¿Es un cumplido?
-Más que un cumplido,…
fuiste como un amuleto para nosotros en ese momento, un Áuryn puestos a hablar
del grupo. Después de ese concierto, no teníamos esa seguridad que nos diste-
cuenta Dani dulcemente.
-Vaya… gracias. No voy a
discutir quién es el amuleto de quién; así que vamos al grano, ¿no?
Los cinco ángeles que
había en la sala, me miraron seriamente; para después mirarse los unos a los
otros.
-Laura, mira, vete a casa
y te juro por mi sonrisa que nos comunicaremos contigo- me promete Álvaro con
una sonrisa de las suyas.
-Vale, recuerda, lo has
prometido con tu sonrisa… No quiero que las Smilers me maten por eso- me
despido entre risas.
Llego a casa dispuesta a
comer e ir a ver un rato la televisión.
…Mientras tanto en el
estudio…
-A ver hermanos, su
currículum no está nada mal y es una chica simpática, y como dijimos, ha sido
nuestro amuleto. ¿Podríamos estar con ella un par de días y al final le decimos
si la contratamos o no? ¿Os parece bien?- propone Blas.
-Sí, Magí, ¿nos podrías
dar su dirección?- le pide Carlos.
-Está en el currículum
chicos… Id a verla, me dijo que casi todos los días estaba en casa a no ser que
le surgiera algo; si no la encontráis enviadle un Whatsapp.
Los chicos, contentos y
con ganas de descubrir cómo es Laura, se levantan y se dirigen hacia su casa.
…En casa…
Tumbada en el sofá, solo
con una camiseta larga de manga corta y descalza, me voy durmiendo poco a poco;
ya que en la televisión no hay nada bueno.
Diez minutos después, un sonido de golpes dulces me despierta; confusa voy a abrir y me encuentro con cinco
ángeles y sus respectivas sonrisas… pero hay una que me termina de enamorar, la
de David.
-¿No habíais dicho que me
llamaríais?- pregunto confusa.
-Dijimos que nos
comunicaríamos contigo, no que te llamaríamos- me dice Carlos burlándose.
En eso, que le enseño mi
dedo corazón de la derecha.
-Yo también te quiero- me
dice.
-Iba en plan mal pero
tómatelo cómo quieras- le aclaro con una sonrisa de complicidad.
Era raro, yo bromeando y
siguiéndole la corriente a Carlos Marco; debía estar soñando, pero no era así.
-Pasad, no os quedéis en
la puerta- les digo mientras me aparto para que entren.
-Chicos, creo que
molestamos. Está algo ocupada- supone Dani con una mirada de travieso, todavía
en la puerta.
-¿Cómo?- pregunto sin
entender.
-¿Estás con tu novio algo
ocupada no?
-¿De qué…?- empiezo pero
al ver que todos empiezan a reír, rápidamente bajo la mirada y veo que solo voy
con la camiseta roja larga
Sonrojada, subo a toda
prisa a ponerme unos tejanos cortos. Al bajar, veo que todos se han acomodado
en el sofá y me han dejado un sitio, entre Carlos y David; en el otro sofá
están Álvaro y Blas, mientras que Dani está repantingado en el sillón.
-¿Has dejado a medias a
tu chico?- empieza a reírse Carlos cuando me siento junto a él.
Sin contestar, le doy una
colleja en la nuca.
-Ay, eso duele- se queja
pasándose la mano, por la nuca ya roja.
-Eso te pasa por suponer
cosas que no son… ahora se ve que una chica no puede ir solo con una camiseta
por casa. ¿Siempre os sentáis igual?
-¿Entonces estás sola?
Casualidad, nos sentamos siempre donde más nos gusta- pregunta Blas confundido
con una sonrisa tranquila.
-Sí, claro- contesto
seriamente con una mirada asesina hacia el rubio de ojos azules.
-Estabas haciendo cosas
solita, ¿eh pillina?- empieza de nuevo Carlos.
-Carlos, ¿sabes que estás
ganando todas las papeletas para otro guantazo?
-Bueno, Lau, a lo que
vamos. A parte de que eres la mejor de las fotógrafas de las que hemos visto
fotos de sus obras. Tenemos unas cuantas preguntas para ti- me explica David.
-¿Acabas de llamarme
Lau?- pregunto toda contenta.
-Creo que sí. Es que te
pega, y si te llegamos a contratar, debes tener un apodo. ¿Tienes algún
problema con viajar?
-Con viajar no, a no ser
que queráis que tenga el carnet de conducir.
-No, no es necesario, con
Dani conduciendo tenemos suficiente. Espera, aquí pone que mañana haces los
dieciocho, ¿es eso verdad?- pregunta alucinando.
-Sí, es verdad. ¿Algún
problema?- pregunto confusa y un poco asustada por su reacción.
-Problema, no… Es que
creíamos que como mucho tendrías unos veinte años… Es que tus fotos parecen tan
profesionales que, bueno, hasta Álvaro decía que tendrías unos veinticinco
cuando miramos lo que enviaste antes de leernos el currículum.
-¿Veinticinco? Madre mía,
entonces sería la más vieja de vosotros, y es justo al revés, soy la más
Chiqui…
-¿Chiqui?- pregunta Blas
con una sonrisa
-Sí, es el apodo cariñoso
con el que me llaman mis amigas. Bueno, realmente es Chiqui Pastelita con un
sombrerito, una sonrisa y un corazón azul. Y el último que se les ocurrió fue
Pastelita Loquis.
-Madre mía con tus amigas
pero los apodos están realmente bien buscados - dice Dani riendo
-Bueno, es su manera de
reírse de mí por ser Auryner. Será mejor que me llaméis Lau porque pareceréis
tontos llamándome así.
-¿Nos dejas dos segundos
a solas?- pregunta Álvaro seriamente
-Claro- le contesté
dulcemente
Cuando me encontré sola
en el recibidor, subí a mi habitación y me tumbé en la cama, dispuesta a
esperar la decisión. Por una parte estaba contenta e ilusionada porque me
podían coger, pero por la otra, tenía miedo de que no me aceptaran.
Pensando, no escuché
cinco pasos distintos subiendo por las escaleras y detenerse delante de la
puerta abierta de mi habitación.
-Vaya, a eso se le llama
ser una Pastelita de corazón, ¿verdad David?- le pregunta Blas al ver mi
habitación.
-Alucino con la foto del
techo… ¿desde cuándo se hizo un póster
mío sin camiseta?
-Desde nunca, la amplié y
la llevé a imprimir. Así de claro- le dije con una sonrisa.
-Bueno, creo que a partir
de ahora nos vamos a ver mucho, Lau- me dice Álvaro, con indirectas.
-¿Estáis intentando decir
que el puesto es mío?- pregunto sin poder creérmelo.
-Sí, hemos llamado a
Magí, que se va a encargar de todos los trámites pero mañana ya puedes venir al
estudio,… serás la encargada de las fotos del estudio que vamos a subir en la
web y en Twitter. Bueno, te daríamos un trabajo más difícil pero no hay
ninguno, y para que te acostumbres, iremos aumentando la dificultad.
-No me va a suponer
ningún problema, las fotos son lo mío. Me las arreglaré. –les digo con una
sonrisa.
-Chicos, la adoro- dice
Blas.
-¿Qué me adoras?
-Sí, la fuerza que
tienes… os lo aseguro, va a ser nuestro Áuryn personal… más que las propias
Auryners.
-Vaya… gracias – le
agradezco con una sonrisa
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