Sin darnos cuenta, ya era
de noche, todos nos enteramos gracias a Carlos.
-Chicos, ¿a qué hora
hemos comido?- pregunta Carlos confuso.
-Tú a las cuatro, antes de
venir… ¿por?- le dice Dani.
-Es que tengo otra vez
hambre… serán las siete, ¿no?
Me giro y miro alucinada
el reloj del salón.
-Chicos, son las once…
-¡¿Qué?!- exclama David.
-Te lo puedo decir más
alto pero no más claro, David. ¿Os quedáis a cenar?- les pregunto mientras me
levanto.
-Espera, que llamo a Magí
y le cuento. Que nos teníamos que ir a cenar con él a las diez e irnos a dormir
a casa. Chicos llegaremos a las tantas- dice Álvaro mientras se va a mi
habitación para llamarlo.
No han pasado ni dos minutos,
que Álvaro baja con el móvil en la mano.
-¿Qué ha dicho?- pregunta
curioso Dani.
-Nada… me he quedado sin
batería; seguro que tengo un montón de llamadas de él.
Los chicos rápidamente
sacan sus móviles y con la cara que ponen, supongo que se han quedado sin
batería.
-Tengo la sensación de
que ninguno tiene batería ¿no?
Los cinco, asustados,
niegan con la cabeza.
Riéndome, me levanto y
cojo el inalámbrico; me acerco a Álvaro con una sonrisa y se lo doy.
-Toma, llámalo desde
aquí. Estará preocupado.
-Gracias, te debo una- me
dice, antes de subir escaleras arriba, me da un beso en la mejilla.
Sin decir nada, me dirijo
a la cocina y saco la crema de calabacín que tenía preparada para esa noche.
-Tenéis suerte de que
siempre haga comida de sobras- les digo mientras coloco los seis platos con
crema.
Al poco, baja Álvaro y
pone el teléfono en su sitio.
-Magí dice que nos
quedemos a cenar y que si no es molestia a dormir; dice que ya te devolverá el
favor de aguantarnos toda una noche- dice riendo.
-Por mí no hay problema,
solo que dos de vosotros tendréis que dormir en los sofás, dos en la habitación
de invitados en la misma cama y otro… conmigo- les cuento.
-Creo que ya sabemos cómo
nos repartiremos- dice Blas con una sonrisa.
-Tú como siempre ya lo
tienes todo planeado- le critica David.
-Sí, no como tú que eres un despistado hermanito- le contradice con una
sonrisa.
La cena termina sin
ningún contratiempo.
-Hoy Laura va a vernos
sin camiseta a todos…- empieza bromeando Dani.
-Y las veces que hagan
falta. Porque no me extrañaría tener que haceros más fotos sin camiseta....
Además a Blas, a David y a ti ya he visto fotos. O sea que no será ninguna
novedad- le digo con una sonrisa.
-Joder, una chica que no
se queda callada ni se sonroja cuando le decimos eso… Laura, eres especial- me
adula Dani.
-No me hagáis creerme
especial chicos. Yo me voy a cambiarme, el que vaya a dormir conmigo que llame
antes de entrar- les advierto antes de subir y encerrarme en mi habitación.
-Oye, una pregunta que
creo que tenemos todos en mente… ¿Con qué duermes?- pregunta Álvaro curioso con
una sonrisa.
-Pues con una camiseta.
¿Por qué?
-Curiosidad, queríamos
saber qué nos encontraríamos al entrar en tu habitación si surgiera algún
imprevisto- intenta mentir, pero sus ojos lo delatan.
-Mentiroso… para mí es
que queríais saber con qué duermo para que el que suba no se asuste… o para que
suba uno de vosotros en concreto- les digo ya desde arriba.
No he visto sus caras,
pero el silencio que hay allí abajo me contesta mi suposición.
Me cambio y me pongo mi
camiseta preferida, y espero a que uno de ellos suba.
Enciendo el portátil y me
pongo a contestar algunos tweets en los que me han mencionado, uno, me deja
alucinada; es de Magí:
“Auryners, tenemos una
chica nueva en el club jajaja que se
ocupará de las fotos que subamos de los chicos y de daros alguna noticia; es:
@________. Seguro que algunas la conocéis. ¡Bienvenida! ”
Y entonces, me llegan un
montón de tweets dándome la enhorabuena, sobretodo de Auryners que conozco y
que están muy orgullosas de mí.
Voy contestando a todos
tranquilamente, y cuando estoy a punto de cerrar, tengo seis menciones nuevas…
“¿Me quieren petar el
twitter o qué?, pienso algo estresada ya.
Miro, y las menciones son
de los chicos…
“¿Pero no se habían
quedado sin batería?”
Todos me daban la
bienvenida, y la sexta mención… me quedo alucinada,… es de Raúl.
Les agradezco a todos esa
bonita bienvenida y abro la puerta de mi habitación.
-¡Apagad el twitter
viciados y a dormir!-les grito, de fondo escucho risas y un par de guantazos.
Al cabo de un rato sube David,
algo tímido y entra lentamente.
-¿Duermes conmigo o te
saco una cama hinchable?
-¿Eh? No, da igual, que
si no los chicos se quejarán si se enteran.
-Como quieras- le digo
mientras apago el ordenador y me tumbo, dispuesta a dormir.
-Siento que te causemos
tantas molestias- se disculpa mientras se tumba a mi lado, estoy de espaldas a
él, pero escucho como se quita la camiseta y la deja encima de la silla.
-No son molestias, al fin
y al cabo, esto es como un sueño… Sería una molestia si fuerais unos capullos
integrales- le aclaro medio dormida.
-Buenas noches- me
susurra dulcemente al oído.
-Na nit- le contesto con
una sonrisa y, todavía sin girarme, apago la luz y me duermo.
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